En primer lugar, debemos señalar que este tipo de situación solo se produce en los guantes de portero de gama alta, aquellos cuya palma está fabricada con un 100 % de látex natural. A primera vista, podríamos pensar que el resto de guantes mantendrán su color blanco, al menos en la palma. Sin embargo, al no contar con una palma fabricada íntegramente en látex natural, estos guantes no ofrecen las mismas propiedades de agarre y comodidad que encontramos en los guantes de portero con palma de gama alta.
Entonces, la verdadera causa de este problema está precisamente en la alta calidad del material utilizado en los guantes de gama alta. En este caso, hablamos del látex 100 % natural empleado en sus palmas. Este material es el principal responsable de ayudar a los porteros a conseguir un agarre perfecto en cada intervención.
Entonces, ¿por qué se vuelve amarillo el látex?
Al ser un material natural, el látex puede experimentar un proceso conocido como oxidación-reducción cuando entra en contacto con la humedad o cuando está expuesto a temperaturas extremas, tanto de calor como de frío. Este proceso suele producirse debido a la absorción de agua del exterior por parte de nuestros guantes, pero también en el interior a través del sudor de nuestras manos.
En estas circunstancias, la humedad generada por el sudor de nuestras manos o la que queda retenida en los guantes debido a la absorción externa acaba provocando una reacción en el látex y, como resultado, ese característico tono amarillento empieza a hacerse visible en nuestros guantes.
Guantes con el látex amarillo = ¿menos agarre?
La respuesta es claramente no. Un no rotundo y absoluto. Como hemos explicado anteriormente, cuando esto ocurre estamos ante unos guantes de gama alta fabricados con una palma de látex 100 % natural. Además, podemos entender este fenómeno como una cuestión relacionada con el mantenimiento, ya que, si cuidamos nuestros guantes correctamente y seguimos unas pautas de mantenimiento adecuadas, poco a poco podrán recuperar su color original. Eso sí, debemos tener siempre en cuenta el desgaste natural que sufren con el uso.
Llevamos ya varios años probando guantes de portero, analizando cómo funcionan sus palmas y cómo podemos minimizar su desgaste, y debemos confesar que el amarilleamiento de las palmas de gama alta es uno de los fenómenos más habituales a los que se enfrenta un portero. Sin embargo, también hemos comprobado que los guantes no pierden ninguna de sus prestaciones técnicas, ya sea en cuanto al agarre, la comodidad o incluso su forma. Se trata simplemente de una reacción química, algo completamente normal cuando trabajamos con un producto tan específico que utiliza materiales naturales.
Entonces, ¿mis guantes de portero están realmente bien?
Exactamente. Tus guantes están bien, están en perfectas condiciones. Lo único que debes tener en cuenta es cuidar correctamente su mantenimiento. No olvides secar muy bien los guantes, dejarlos al aire libre en un lugar con buena circulación de aire y, sobre todo, nunca al sol. Verás cómo tus guantes se mantienen en perfectas condiciones durante mucho más tiempo y, al mismo tiempo, conseguirás retrasar al máximo la aparición de ese «famoso» tono amarillento.