Lo primero que debemos tener en cuenta es que las botas de fútbol deben quedar ajustadas al pie, incluso casi apretadas. En ningún caso deben quedar holgadas, como ocurre con las zapatillas de running o las sneakers. Por eso, si sois de los que pensáis comprar unas botas de una talla menos de la que soléis llevar, os lo decimos desde ya: por favor, no lo hagáis. Actualmente, la gran mayoría de las botas de fútbol que encontramos en el mercado están fabricadas con materiales sintéticos y las marcas ya tienen en cuenta este aspecto, por lo que diseñan sus hormas y adaptan el ajuste al pie de una manera diferente.
¿Cuál es mi talla de botas de fútbol?
Ahora que ya sabemos cómo deben ajustarnos las botas de fútbol, lo normal es que, si por ejemplo calzamos un 42 en unas zapatillas de uso diario, nuestra talla no varíe demasiado al elegir unas botas de fútbol o incluso unas zapatillas de fútbol sala. Aun así, la mejor forma de acertar es medirnos el pie. Y ahora os vamos a contar un secreto: existe un denominador común entre todas las marcas de calzado, y es que la medida JPN nunca cambia, independientemente de la marca. ¿Por qué? Porque esta medida hace referencia a la longitud del pie en centímetros.
Una vez que hayamos medido tanto la longitud como la anchura del pie, debemos destacar la importancia de medir también la anchura, ya que nos permitirá saber qué tipo de pie tenemos y elegir las botas que mejor se adapten a él. Actualmente, en el mercado encontramos botas que, aunque tengan la misma longitud, por ejemplo, 27 cm, no se adaptan igual a todos los pies que miden esos mismos 27 cm, debido a las diferencias entre sus hormas. Algunas botas son más anchas, otras más ajustadas y otras tienen una forma más estrecha en la parte delantera. Por eso, no debemos olvidar que, a la hora de medirnos el pie, hay que tener en cuenta varios aspectos para acertar con nuestra elección.
Veamos un ejemplo: si medimos 27 cm y actualmente jugamos con unas botas adidas, que en este caso corresponderían a una talla 42 2/3, pero queremos cambiar a unas botas Puma, nuestra nueva talla sería la 42. Puede parecer que solo hay media talla de diferencia, pero quienes llevamos muchos años jugando al fútbol sabemos que esa diferencia puede ser decisiva.
En definitiva, dada la importancia de elegir bien la talla de nuestras botas de fútbol, lo mejor es asegurarnos de que escogemos la adecuada para nuestro pie. Para conseguirlo, lo más recomendable es medirlo. Si optamos por este método, no debemos olvidar seguir todas nuestras recomendaciones.