Lo primero de todo, y pensando especialmente en quienes se están iniciando en este mundo, queremos dejar claro qué es una bota de fútbol FG. Las siglas FG corresponden a las palabras inglesas "Firm Ground". Si las traducimos al español, hablamos de «terreno firme». Cuando aplicamos este concepto a las botas de fútbol, nos referimos a aquellas diseñadas para jugar sobre césped natural firme y seco. Para terrenos más blandos, por ejemplo, cuando el césped está mojado o hay barro, debemos utilizar otro tipo de bota: las botas de fútbol SG (Soft Ground, es decir, terrenos blandos). Y para jugar sobre césped artificial o moqueta, tenemos las botas de fútbol AG (Artificial Ground), una tecnología que las principales marcas llevan años desarrollando específicamente para este tipo de superficie.
Adaptación
Centremos nuestra atención en cómo se adaptan las diferentes suelas de las botas de fútbol a los distintos tipos de terreno que podemos encontrar. Una de las principales recomendaciones que podemos haceros desde el principio es que no utilicéis botas FG en césped artificial. En este tipo de superficie, es mucho más recomendable apostar por alguno de los numerosos silos de botas AG que existen actualmente, ya que están diseñados específicamente para ofrecer un rendimiento adecuado sobre césped artificial. Sin embargo, si tenemos que jugar habitualmente en diferentes superficies, como césped natural y césped artificial, también contamos con numerosas botas que combinan suelas FG/AG. Estas botas están diseñadas para adaptarse a ambos terrenos y nos permiten utilizarlas tanto en césped natural como artificial. De entre los diferentes silos disponibles con este tipo de suela, una de nuestras principales recomendaciones son las Puma Football Future 5.1 Flash.
Tracción
Además de la adaptación a la superficie, otro aspecto fundamental que debemos tener en cuenta es la tracción de la suela. Una bota FG ofrece mucha más tracción y penetra más en el terreno que una bota de fútbol con suela AG. En un campo de césped natural, la fuerza que ejercemos con el pie se distribuye por todo el terreno, tanto en la superficie del césped como en la tierra que encontramos debajo. En cambio, esto no sucede de la misma manera en un campo de césped artificial, donde no tenemos esa capa de tierra bajo la superficie. Como consecuencia, parte de esa fuerza puede concentrarse en diferentes articulaciones de nuestro cuerpo, lo que podría provocar pequeñas molestias o, en determinadas circunstancias, aumentar el riesgo de lesión. Precisamente porque los campos de césped artificial son mucho más rígidos, en Fútbol Emotion recomendamos utilizar un calzado adecuado que nos permita tener una tracción más controlada y una pisada menos agresiva. Esto no significa que vayamos a perder agarre, sino que conseguiremos una interacción más adecuada con la superficie y reduciremos considerablemente el riesgo de sufrir molestias o lesiones.
Conclusiones
Centrándonos únicamente en estos dos aspectos, podemos afirmar claramente que no deberíamos jugar al fútbol en césped artificial con unas botas FG. Esa sería la respuesta corta. ¿Y por qué? Porque los campos de césped artificial han evolucionado muchísimo y actualmente existen terrenos de última generación (4G) en los que tanto la pisada como el agarre son prácticamente iguales a los de un campo de césped natural. En estos casos, el rendimiento de unas botas FG puede ser perfectamente adecuado. Sin embargo, estos campos siguen siendo muy poco habituales. Lo que encontramos con mucha más frecuencia son los campos de césped artificial 3G, que en muchas ocasiones confundimos con terrenos de última generación. En este tipo de superficie, nuestras botas pueden desgastarse mucho más rápido y, además, nos exponemos a un mayor riesgo de sufrir alguna lesión.